RESPUESTA A LA “CARTA A LA EMBAJADA ALEMANA EN ESPAÑA”
Soy un economista de origen alemán que trabaja en España. He leído la carta que ustedes publican y querría exponer mis desacuerdos. Considero que el contenido de la carta puede resumirse en las dos ideas siguientes:
a) que la deuda pública emitida por España en manos de ahorradores alemanes no va a ser cobrada;
b) que está justificado que no se cobre.
Me atrevo a suponer que existe algo de wishful thinking en su planteamiento: como al autor no le parece justo –o no le gustaría– que esa deuda se cobre, quiere creer que, de hecho, no se cobrará.
¿Por qué no debería cobrarse? Eliminemos todos los intermediarios para razonar con sencillez. Supongamos que un trabajador alemán ha producido su ordenador y se lo vende a crédito en una transacción voluntaria al Gobierno español. ¿Por qué no debería cobrar su importe? ¿Es acaso razonable, es positivo para el funcionamiento de un sistema económico, es justo que los créditos no se paguen? La confianza en el cumplimiento de los compromisos es uno de los pilares de la vida económica y, yo diría, de la civilización. Generalice usted el cumplimiento de su deseo y las transacciones se paralizarán.
Supongamos que sea cierta su tesis de que Alemania ha logrado ventajas y España ha resultado perjudicada por su integración en la Unión Monetaria Europea. Si hubiera sucedido lo contrario ¿aceptaría usted que España no recupere sus deudas?
Yo creo que deberíamos olvidarnos de España y de Alemania. Son las empresas que producen bienes de calidad a precios bajos las que venden, obtienen beneficios y crecen, y las que producen baja calidad a precios elevados las que deben cerrar y despedir a sus trabajadores –supongo que no querrá usted anular ese motor esencial del capitalismo que es la competencia entre empresas–. Si, por alguna razón, es en Alemania donde se localizan las empresas con éxito y en España las menos competitivas, tienen ustedes tres posibilidades:
a) creen ustedes en España las condiciones favorables al desarrollo empresarial;
b) sus trabajadores pueden emigrar; en Alemania los emplearán si son eficaces y pretenden salarios razonables;
c) si sus trabajadores se resisten a desplazarse a Alemania y sus exigencias salariales no son excesivas, empresarios alemanes crearán empresas nuevas en España o absorberán empresas españolas que acabaran produciendo con la disciplina y la eficacia alemanas.
Si no aceptan ninguna de estas posibilidades ¿por qué lamentarse? Estamos en un mercado único en el que ustedes han ingresado voluntariamente.
También parece sostener que sus importaciones libran del desempleo a los trabajadores alemanes, que por ello el coste de oportunidad social de nuestra producción es muy bajo y esto justifica que la deuda no se pague. Pero,el paro de los trabajadores españoles que, según usted sugiere, provocan las exportaciones alemanas también implica un coste social bajo de su producción. Si es así, ¿por qué no bajan el precio de sus productos? Lo expondré de otro modo. Si sus trabajadores prefieren estar desempleados a aceptar las reducciones salariales que les harían competitivos y los trabajadores alemanes prefieren lo contrario ¿quiénes cree usted que merecen mantener su puesto de trabajo?
Aceptemos lo que llamamos principio de soberanía del consumidor ¿qué productos prefieren los consumidores españoles –que son al mismo tiempo los trabajadores españoles?…..Pues… es contradictorio preferir los productos de la máxima calidad y pretender al mismo tiempo mantener empleados a los trabajadores que no los producen.
Todos estos argumentos son un poco gratuitos, pues, a su pesar, la deuda pública española se pagará. ¿Cree usted que cuando venza el plazo de la deuda, si España no lograse colocar nuevas emisiones, el fondo de pensiones y el ahorrador alemán que usted menciona se quedarán sin cobrar? ¿Para qué están los fondos de rescate y para qué está el Banco Central Europeo? ¿Por qué cree usted que el Banco Central Europeo tiene establecido como objetivo
–como obsesión podría decirse– el mantener la inflación controlada? Para proteger a los acreedores. Y, si ahora o en el futuro resulta ineludible para proteger a los acreedores comprar títulos de la deuda pública, lo hará sin duda. Ya lo está haciendo.
Por tanto, mis conclusiones son exactamente las contrarias a las suyas. La deuda pública en que invierten los ahorradores alemanes debe cobrarse y se cobrará.
Atentamente le saluda,
Rüdiger Müller


Estoy, totalmente de acuerdo con Ud. Sr. Muller, despues de gastar a troche y moche, vivir por encima de nuestras posibidads, este gobierno y su presidente a la cabez, cojieron la caja y empezaton a tirar el dinero colocar a miles y miles de paniaguados, pididendo prestado a otros, y ahra que se ven que no hay manera de producir nada, dicen como siempre que la culpa no es de ellos, que es del que ha prestado.
Con articulos como el que usted comenta, como se van a fiar de España, los inversionistas.
Pero, esto es diferente.
y asi, nos va
Saludos
Arturo Sierra
P.D.: si tuviera 15 años menos, me marcharia, aunque estoy pensandolo.