EL EMPLEO EN LA POLÍTICA ECONÓMICA

26 de Junio de 2010
por Antonio Cuerpo

Teniendo en cuenta la situación actual de la mayoría de las economías desarrolladas y las distintas posiciones oficiales y académicas sobre la necesidad de una mayor austeridad fiscal, no llego a entender como objetivo de pleno empleo se relega permanentemente a un segundo plano.

Me cuesta entender que el principal objetivo que debían perseguir los distintos gobiernos, que sería garantizar un mínimo bienestar a sus ciudadanos (representado éste como la posibilidad de encontrar un puesto de trabajo digno), sea permanente camuflado frente a otros objetivos con la excusa de que éstos son los instrumentos a través de los cuales se garantizará aquel.

Cuando se plantea el aumento del desempleo como un mal menor (y necesario), no encuentro un mejor ejemplo que un padre que tuviera que decidir dejar enfermar (y probablemente morir) a alguno de sus hijos para salvar de inanición a sus hermanos (alguno de ellos incluso con exceso de peso). Es evidente que cualquier padre intentaría salvar a todos sus hijos aunque el estado de salud del conjunto no fuera el deseable.

Creo que se debería plantear el objetivo del pleno empleo como prioritario de la política económica (no hablo de renta potencial, ya que las estimaciones y tratamiento de la NAIRU puede dar lugar a diversas interpretaciones). Existen fuertes motivaciones macroeconómicas para ello:

-         Mantenimiento y mejora del bienestar social.

-         Evitar los problemas fiscales derivados de la entrada en funcionamiento de los estabilizadores automáticos.

-         Favorecer la producción interna del país y evitar granes desequilibrios en la balanza de pagos.

-         Favorecer una política de distribución de rentas más equitativa.

-         etc.

Considero que la mayoría de la población estaría dispuesta a hacer sacrificios para salir de la crisis actual siempre y cuando las políticas económicas anunciadas planteasen de forma clara los cambios estructurales necesarios para conseguir dicho objetivo (pleno empleo), y siguiesen una directriz de afianzar la solvencia a medio y largo plazo sin incurrir en altas tasas de sacrificio a corto.

Como comentaba en un post anterior, a corto plazo se debe hacer todo lo necesario para recuperar el empleo perdido aunque suponga un aumento inicial del gasto, pero planteando las políticas a seguir a medio y largo plazo para garantizar la sostenibilidad de la deuda, la recuperación de niveles aceptables de renta y empleo, y la necesaria recuperación del equilibrio de la balanza exterior.

Plantear la necesidad de austeridad fiscal cuando las economías se encuentran con exceso de capacidad instalada y grandes bolsas de liquidez (los hijos con exceso de peso de mi ejemplo anterior) creo que es elegir un mal menor (evidentemente considerado como tal por el que no tiene problemas de inanición) para favorecer a quien no sólo no lo necesita, sino que posiblemente se haya beneficiado ya del gasto (rescate del sistema financiero).

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