Entradas de Alberto Alonso
LA CRISIS EN LA UNIÓN MONETARIA EUROPEA (I)
La Unión Monetaria Europea: problemas de diseño
La idea que vamos a desarrollar es que la UME es una organización de países cuyo diseño determina inevitablemente un comportamiento dinámico insatisfactorio. La crisis que padece no es, por tanto, la perturbación resultante de un choque aleatorio externo, sino una etapa previsible de esa trayectoria dinámica que se habría producido en cualquier caso aun sin el detonante de la crisis internacional.
Podríamos resumir en una frase el fallo de diseño esencial de la UME: la política monetaria común determina un tipo de interés nominal único para los países miembros. Este tipo de interés resulta ser demasiado elevado para unos países y demasiado bajo para otros, generando diferencias en las tasas de inflación entre ambos grupos, pérdidas de competitividad para el grupo con inflación superior, déficits exteriores, acumulación de deuda y, cuando ésta sobrepasa un umbral determinado, el proceso de desendeudamiento de los agentes económicos que acaba provocando la contracción con todas sus secuelas.
Expliquemos este proceso de forma detallada.
1.- Definiremos el tipo de interés natural de un país como aquel tipo de interés real con el que –cuando el saldo presupuestario y el saldo exterior están en equilibrio– la demanda agregada sitúa la economía en su renta potencial. La renta potencial es la que se alcanza cuando la economía se halla en la NAIRU, es decir, cuando la tasa de inflación es constante. Cambios en los factores del lado de la demanda y del lado de la oferta hacen que el tipo de interés natural varíe en el tiempo. Podríamos decir que el cometido de la política monetaria es en cada momento rastrear el tipo de interés natural, es decir, establecer como tipo de interés de la economía el tipo de interés natural.
VISIÓN GENERAL DE LA CRISIS MUNDIAL (III)
Conjeturas sobre el futuro
Podría afirmarse que la evolución de la crisis mundial en sus aspectos internacionales depende de los dos factores siguientes:
1.- En qué medida va a producirse, respecto de la situación actual, la depreciación real de las economías con déficit –Estados Unidos, España y Reino Unido…–. Cabe suponer que, dadas las ventajas que supone la situación actual para los países con superávit, esta depreciación se producirá sólo por la presión política de los países con déficit en los escenarios internacionales. Es esperable, pues, un proceso de forcejeo conflictivo entre países con déficit y países con superávit por transferir cada grupo al otro la insuficiencia de demanda que padece la economía mundial.
2.- Hasta qué punto los gobiernos de los países con déficit van a atreverse a aplicar las políticas fiscales expansivas que sus economías –lastradas más o menos, según se resuelva el punto anterior, por los déficits exteriores– van a necesitar para generar un crecimiento suficiente del empleo. La negativa a aplicar estas políticas se explica por el miedo de los gobiernos al rechazo de la deuda pública por los inversores, si ésta crece a ritmos muy rápidos. El dilema es, pues, o la seguridad de los gobiernos en la confianza de los inversores –un estado de ánimo sobre otro estado de ánimo– o un crecimiento satisfactorio del empleo. Se resolverá en un sentido o en otro según sean la fuerza de las ideas económicas ortodoxas favorables a la austeridad fiscal por una parte y los conflictos sociales que el desempleo y su crecimiento puedan provocar por otra.
VISIÓN GENERAL DE LA CRISIS MUNDIAL (II)
Desequilibrios exteriores y tasa de crecimiento
Hemos afirmado que los países con insuficiencia agregada resuelven este problema logrando que los países locomotora absorban sus excedentes de producción y neutralizando el efecto contractivo de esta absorción sobre sus economías mediante la aplicación de políticas que expansionan su demanda agregada interna. Debemos preguntarnos cómo afecta este proceso a la tasa de beneficio y a la tasa de crecimiento de ambos grupos de países. Es decir, cómo serían estas variables si no se produjese esta absorción del excedente.
La primera idea es que si los países que obtienen los superávits exteriores no los lograsen, su demanda agregada interna no sería probablemente capaz de garantizar la utilización plena de su capacidad productiva instalada. Y si así fuese, la tasa de beneficio y la tasa de crecimiento, de acuerdo con nuestro planteamiento anterior, serían inferiores.
Pero, aunque la demanda interna de estos países fuese capaz de absorber la producción correspondiente al uso pleno de la capacidad instalada, la estrategia de promoción de exportaciones modifica la composición de la demanda agregada, y esta composición influye en la tasa de beneficio del siguiente modo: una demanda agregada en la que el consumo tiene un peso relativo exiguo y la inversión y el saldo exterior lo tienen mayor debe ir asociada a un peso menor de los salarios en la renta nacional y, por tanto, a una mayor tasa de beneficio.
Al mismo tiempo, una economía en la que las exportaciones tienen un gran peso incorporará con seguridad avances técnicos a la producción con más rapidez y la organización empresarial y los métodos de producción tenderán a ser más eficaces que si fuese una economía cerrada, pues sus empresas están sometidas a la presión de la competencia internacional. Por tanto, es razonable pensar que esta economía experimentará un crecimiento mayor de la productividad media agregada que si mantuviese un saldo exterior equilibrado. La consecuencia es obvia: la absorción del excedente de los países con demanda débil por otros países ejerce un efecto positivo sobre la tasa de beneficio de los primeros por dos razones, porque les permite evitar la reducción de la misma atribuible a la subutilización de la capacidad instalada y porque reduce el valor, o mejor la evolución temporal, de la relación salarios-productividad.
LA GRAN RECESIÓN: CAUSAS, EVOLUCIÓN PROBABLE Y PROPUESTAS
ACLARACIÓN PREVIA:
Lo que sigue es la primera “entrega” de un trabajo sobre la crisis que fue realizado en el mes de agosto pasado y que iremos colgando en ocho entregas sucesivas. Nos ajustaremos al siguiente índice:
I N D I C E
VISIÓN GENERAL DE LA CRISIS MUNDIAL (I)
El funcionamiento dinámico del capitalismo
La insuficiencia de demanda agregada mundial como causa última de la crisis
VISIÓN GENERAL DE LA CRISIS MUNDIAL (II)
Desequilibrios exteriores y tasa de crecimiento
Resumiendo, las cinco características de la crisis actual
Condiciones para una solución satisfactoria de los desequilibrios internacionales
VISIÓN GENERAL DE LA CRISIS MUNDIAL (III)
Conjeturas sobre el futuro
¿Qué puede hacerse?
LA CRISIS EN LA UNIÓN MONETARIA EUROPEA (I)
La Unión Monetaria Europea: problemas de diseño
LA CRISIS EN LA UNIÓN MONETARIA EUROPEA (II)
La Unión Monetaria hoy: ¿qué podemos esperar?
UNA POLÍTICA ECONÓMICA PARA LA ECONOMÍA ESPAÑOLA
¿SALIR DEL EURO? (I)
¿Por qué es necesario abandonar el euro?
¿SALIR DEL EURO? (II)
¿Por qué la salida del euro será difícil y no inmediata?
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Postdata:
Como puede verse, se intenta explicar la crisis contemplándola primero desde arriba como un fenómeno mundial para descender y analizar posteriormente los rasgos peculiares que presenta en la Unión Monetaria y terminar planteándonos las grandes preguntas hasta el momento casi eludidas: ¿convendría a España abandonar el euro? ¿Es esta salida probable?
ALICIA Y LA SRA. MERKEL
Cansada de sus aventuras en Wonderland, Alicia decidió viajar a Alemania. Cuando la Sra. Merkel lo supo, quiso conocerla y le pidió que fuese a visitarla. Alicia aceptó encantada, pues pensaba preguntarle cómo se prepara la choucrute, pero Ángela se empeñó en hablar de economía.
Se explayó entusiasmada sobre la eficacia de la industria alemana, la disciplina de sus trabajadores y la alta tecnología incorporada a la producción. Alicia, un poco escéptica, le preguntó:
“¿No es posible que con la instalación de nuevas plantas productivas y el incremento de la eficacia produzcáis más bienes de los que podéis comprar?”
“No.” – dijo la Sra. Merkel – “Cuanto más producimos más podemos comprar.”
“¿Y qué sucede si generáis un excedente?”
“Se lo vendemos a los consumidores extranjeros”.
“¿Cómo lo pagan los extranjeros?”
“¿Cómo? … Les prestamos dinero”.
“Entiendo.” – dijo Alicia – “Ellos compran vuestro excedente con vuestro dinero. Naturalmente, ellos os pagarán después vendiéndoos sus productos.”
“En absoluto.” – dijo la Sra. Merkel – “¿Cómo van a vendernos sus productos si los nuestros son más baratos y mejores?”
“Entonces…” – dijo Alicia – “¿Cómo os pagarán los extranjeros su deuda?”
“Bueno… Tendrán que pagarnos con algo que nosotros no podamos producir.”
“Pero…” – dijo Alicia – “Yo pensaba que podéis producir todo lo que necesitáis y que por eso estáis interesados en exportar.”
La Sra. Merkel se removió en la silla, miró su reloj y, señalando el plato con el trozo de strudel y la taza de té, le dijo:
“Niña te había invitado a tomar un té a las 5 y son las 5 y cuarto.”
Alicia, obediente, dejó caer un azucarillo sobre la taza, lo removió con la cucharilla y dijo:
“Bueno, podrías retrasar tu reloj un cuarto de hora.”
“Sí.” – dijo Ángela – “Ahora mismo. Si me retraso en retrasarlo tendré que retrasarlo más.”
“Y con la deuda” – dijo Alicia – podríais hacer lo mismo. Retrasáis la fecha de pago hasta el momento en que podáis cobrar.”
“No es mala idea.” – dijo Ángela – “Yo creo que podríamos dejar que sean nuestros deudores los que decidan cuándo nos van a pagar. Así no estarán preocupados y no dejarán de comprarnos.”
Alicia quiso preguntarle por la choucrute, pero la Sra. Merkel tenía una cita y no quiso retrasar el reloj otra vez. La despidió con un beso.
PROPUESTAS DE POLÍTICA ECONÓMICA PARA PAÍSES DE LA EUROPA DEL SUR
Podemos analizar la situación presente considerando que la economía del país de referencia tiene tres objetivos:
1.-Alcanzar un crecimiento potencial suficientemente rápido para garantizar el empleo de la mano de obra. El aumento de la tasa de crecimiento potencial se logra con políticas de oferta que operan en el medio-largo plazo. Como actualmente el crecimiento real es muy inferior al crecimiento potencial, consideraremos aplazable la actuación sobre este objetivo y nos limitaremos a los dos siguientes.
2.-Lograr que el crecimiento real de la economía se iguale a su crecimiento potencial.
3.-Garantizar la estabilidad de la relación deuda pública-PIB.
Para alcanzar estos dos objetivos, la economía puede, en principio, contar con dos instrumentos, que son: el manejo del tipo de interés nominal y la política fiscal cuyo impacto puede medirse por el déficit primario.
En circunstancias normales es posible alcanzar ambos equilibrios simultáneamente, es decir, se puede encontrar una combinación de tipo de interés nominal y de saldo fiscal/PIB con los que la relación deuda/PIB es estable y también lo es la tasa de inflación al situarse la economía en su tasa de crecimiento potencial.
¿Qué sucede si esta economía experimenta una perturbación contractiva? Que, de pronto, peligra el logro de ambos objetivos: el crecimiento de la economía será menor que el potencial, lo que generará la aparición de tensiones deflacionarias, y esta reducción del crecimiento tenderá a favorecer el aumento en el tiempo de la relación deuda/PIB.
RESPUESTA A LA “CARTA A LA EMBAJADA ALEMANA EN ESPAÑA”
Soy un economista de origen alemán que trabaja en España. He leído la carta que ustedes publican y querría exponer mis desacuerdos. Considero que el contenido de la carta puede resumirse en las dos ideas siguientes:
a) que la deuda pública emitida por España en manos de ahorradores alemanes no va a ser cobrada;
b) que está justificado que no se cobre.
Me atrevo a suponer que existe algo de wishful thinking en su planteamiento: como al autor no le parece justo –o no le gustaría– que esa deuda se cobre, quiere creer que, de hecho, no se cobrará.
¿Por qué no debería cobrarse? Eliminemos todos los intermediarios para razonar con sencillez. Supongamos que un trabajador alemán ha producido su ordenador y se lo vende a crédito en una transacción voluntaria al Gobierno español. ¿Por qué no debería cobrar su importe? ¿Es acaso razonable, es positivo para el funcionamiento de un sistema económico, es justo que los créditos no se paguen? La confianza en el cumplimiento de los compromisos es uno de los pilares de la vida económica y, yo diría, de la civilización. Generalice usted el cumplimiento de su deseo y las transacciones se paralizarán.
Supongamos que sea cierta su tesis de que Alemania ha logrado ventajas y España ha resultado perjudicada por su integración en la Unión Monetaria Europea. Si hubiera sucedido lo contrario ¿aceptaría usted que España no recupere sus deudas?
Yo creo que deberíamos olvidarnos de España y de Alemania. Son las empresas que producen bienes de calidad a precios bajos las que venden, obtienen beneficios y crecen, y las que producen baja calidad a precios elevados las que deben cerrar y despedir a sus trabajadores –supongo que no querrá usted anular ese motor esencial del capitalismo que es la competencia entre empresas–. Si, por alguna razón, es en Alemania donde se localizan las empresas con éxito y en España las menos competitivas, tienen ustedes tres posibilidades:
a) creen ustedes en España las condiciones favorables al desarrollo empresarial;
b) sus trabajadores pueden emigrar; en Alemania los emplearán si son eficaces y pretenden salarios razonables;
c) si sus trabajadores se resisten a desplazarse a Alemania y sus exigencias salariales no son excesivas, empresarios alemanes crearán empresas nuevas en España o absorberán empresas españolas que acabaran produciendo con la disciplina y la eficacia alemanas.
Si no aceptan ninguna de estas posibilidades ¿por qué lamentarse? Estamos en un mercado único en el que ustedes han ingresado voluntariamente.
También parece sostener que sus importaciones libran del desempleo a los trabajadores alemanes, que por ello el coste de oportunidad social de nuestra producción es muy bajo y esto justifica que la deuda no se pague. Pero,el paro de los trabajadores españoles que, según usted sugiere, provocan las exportaciones alemanas también implica un coste social bajo de su producción. Si es así, ¿por qué no bajan el precio de sus productos? Lo expondré de otro modo. Si sus trabajadores prefieren estar desempleados a aceptar las reducciones salariales que les harían competitivos y los trabajadores alemanes prefieren lo contrario ¿quiénes cree usted que merecen mantener su puesto de trabajo?
Aceptemos lo que llamamos principio de soberanía del consumidor ¿qué productos prefieren los consumidores españoles –que son al mismo tiempo los trabajadores españoles?…..Pues… es contradictorio preferir los productos de la máxima calidad y pretender al mismo tiempo mantener empleados a los trabajadores que no los producen.
Todos estos argumentos son un poco gratuitos, pues, a su pesar, la deuda pública española se pagará. ¿Cree usted que cuando venza el plazo de la deuda, si España no lograse colocar nuevas emisiones, el fondo de pensiones y el ahorrador alemán que usted menciona se quedarán sin cobrar? ¿Para qué están los fondos de rescate y para qué está el Banco Central Europeo? ¿Por qué cree usted que el Banco Central Europeo tiene establecido como objetivo
–como obsesión podría decirse– el mantener la inflación controlada? Para proteger a los acreedores. Y, si ahora o en el futuro resulta ineludible para proteger a los acreedores comprar títulos de la deuda pública, lo hará sin duda. Ya lo está haciendo.
Por tanto, mis conclusiones son exactamente las contrarias a las suyas. La deuda pública en que invierten los ahorradores alemanes debe cobrarse y se cobrará.
Atentamente le saluda,
Rüdiger Müller
ADHESIÓN A LA CARTA DE LOS CIEN ECONOMISTAS ITALIANOS
Estimados colegas:
Un grupo de 100 economistas italianos ha redactado una carta argumentando en contra de las políticas fiscales contractivas que están aplicándose en la zona euro, ya que consideran que el origen de la crisis se encuentra en la falta de demanda global y en los desequilibrios estructurales entre los países con superávit y con déficit comercial, y que estas políticas no harán más que agravarlas (http://www.letteradeglieconomisti.it/english.htm). Si la tesis de la carta te parece convincente, te proponemos que firmes tu adhesión a la misma.
Hemos considerado que es mas eficaz recoger previamente las adhesiones en una dirección y enviarlas en bloque a los economistas italianos que enviarlas individualmente; el propósito es que este movimiento de adhesión tenga difusión pública también en España. La dirección que hemos creado para que, si este cauce te parece adecuado, envíes tu adhesión es adh100economistasitalianos@gmail.com. Por favor, indícanos también la institución o Universidad en la que trabajas y que quieres que aparezca en la relación de adhesiones.
Es presumible que no haya una coincidencia total entre nuestras posiciones personales y la sostenida en la carta, pero si las diferencias no son esenciales creemos más operativo firmarla tal y como ha sido redactada. Por supuesto, es también una buena oportunidad para debatir sobre la crisis y su solución desde posiciones alternativas. Por ello, te ofrecemos la posibilidad de intercambiar comentarios y críticas sobre los problemas que aborda la carta en un espacio que hemos creado en el blog www.economyforum.es.
Si has firmado la carta, quizá consideres adecuado también darle la máxima difusión posible. Por ello, te sugerimos que envíes a su vez este mensaje a aquellos economistas que conozcas que podrían estar interesados en sumarse.
Gracias por anticipado y recibe nuestros mejores saludos,
Alberto Alonso. Profesor de Política Económica de la Universidad Complutense de Madrid.
Jorge Uxó. Profesor de Teoría Económica de la Universidad de Castilla La Mancha.
Antonio Cuerpo. Economista-investigador. Universidad complutense de Madrid.
CARTA A LA EMBAJADA ALEMANA EN ESPAÑA
Excmo. Señor Embajador:
No ocuparé mucho de su tiempo. Soy funcionario y acabo de recibir como instrumento de trabajo un ordenador nuevo, rápido, funcional… Un objeto precioso. Querría darle las gracias a usted como representante del pueblo alemán. El Gobierno español ha debido emitir deuda pública para comprarlo y algún ciudadano alemán habrá colocado sus ahorros en un fondo de inversión o en un fondo de pensiones que tiene en su cartera esos títulos. La deuda pública que ha financiado la adquisición de este ordenador no se pagará. Por tanto, debo considerarlo como un regalo del pueblo alemán; no a España sino a mí. – las cosas pertenecen a quien las disfruta.
En este caso con los euros que Vds. nos han prestado no hemos estimulado directamente su producción porque este computador no ha sido fabricado en Alemania sino en China. Pero sí indirectamente porque algún ciudadano americano, con deuda pública comprada por China –que tampoco será devuelta – habrá adquirido productos alemanes.
Quizás lo escrito hasta aquí suscite en usted incredulidad, rechazo e inclusive indignación. Permítame argumentar brevemente que no estaría justificado.
En primer lugar porque si la deuda pública no va a ser pagada es porque ustedes no van a darnos la oportunidad de hacerlo. Ustedes no quieren realmente cobrarla. Un país como el suyo, que produce más de lo que gasta, sólo puede cobrar la deuda que acumula gastando en otro período más de lo que produce, es decir, aceptando déficits exteriores. Ustedes, sin embargo, apuestan por un superávit perpetuo.
En segundo lugar porque para un país que gasta menos de lo que produce, contar con la demanda extranjera significa poder emplear trabajadores que, de otra forma, habrían permanecido desempleados y esto no supone incurrir en coste social alguno. ¿Por qué vamos a pagar nosotros por su excedente de producción más de lo que a ustedes les cuesta?
Finalmente, aunque ustedes no van a cobrar las exportaciones netas que nos han enviado a los países del sur, su ritmo de acumulación durante la última década y su capital productivo al final de la misma han llegado a ser superiores a lo que habrían sido con un comercio equilibrado, y la acumulación de los países del sur, mucho más débil, y su capital final, inferior, a los que habrían alcanzado en la situación alternativa. Su peso relativo en la balanza de la economía mundial ha crecido y el nuestro ha descendido. Si aceptamos esto su pretensión de cobrar la deuda resultaría excesiva. Equivale a querer cobrarla dos veces. Su regalo han sido las exportaciones netas y nosotros los hemos correspondido estimulando su potencial productivo a costa del nuestro. No es un intercambio ventajoso para nosotros, pero lo aceptamos; no tiene sentido rebelarse contra el pasado.
Sus ahorradores, que –al contrario de lo que sostiene su Canciller– han vivido por debajo de sus posibilidades y van a perder los ahorros acumulados durante un decenio, deben entender lo siguiente: cuando ustedes elogian la austeridad se están haciendo un cumplido a sí mismos. Nuestro punto de vista es que un país que produce con eficacia pero no consume lo suficiente es un free rider y su comportamiento es disfuncional para la economía mundial. Exportar en exceso, generando paro en el país importador –si no se acepta en algún momento futuro la situación inversa– es otra forma de invadirlo. Para que esto se comprenda es preciso que lleguen a entenderlo primero ustedes –las élites– y que después, para evitar el resentimiento, hagan pedagogía.
Mi última consideración es más bien una plegaria a no sé qué dioses. Habría que lograr que la pérdida suya y la nuestra sean mínimas. Es preciso que ustedes comprendan por qué se produce lo inevitable y lo acepten para que la eliminación de los actuales desequilibrios suceda de forma ordenada y anticipada, evitando arrastrar hacia innecesarias caídas a los demás países implicados.
Con mis más respetuosos saludos
Alberto Alonso
PERO ¿QUÉ….QUIEREN LOS MERCADOS?
Esta es la pregunta que gobiernos y gobernados nos estamos haciendo en este momento. Se nos dijo que para que los mercados confíen y compren nuestra deuda son precisas la consolidación fiscal y reformas (reforma del mercado de trabajo, del sistema financiero, etc.). En España acaba de aprobarse una reducción del gasto público y el gobierno ha prometido que, con acuerdo (entre sindicatos y patronal) o sin él, la reforma laboral va a llevarse a cabo, las cajas de ahorros se están fusionando… Parece que estos avances por el buen camino merecerían algún signo de aprobación de los mercados. Y sin embargo….el diferencial de la deuda española no deja de crecer, los CDS no dejan de subir y la Bolsa desciende más que en ningún otro país. ¿Cómo explicarlo?
Ahí van cuatro conjeturas intentando descifrar la desconcertante conducta de los mercados.
1) Lo que los mercados- digamos mejor los inversores – no quieren y, por tanto penalizan, es a gobiernos que en vez de poseer criterios propios que inspiren las decisiones necesarias para encauzar a la economía actúan con el único propósito de –rodilla en tierra- contentarlos o aplacarlos. Los inversores querrían, mientras esperan resultados, poder confiar en los gobiernos y sucede que éstos los tienen como única brújula para determinar su rumbo. Injustos, se irritan con quienes solo piensan en complacerlos. ¿A qué les suena esto?
2) Lo que los mercados quieren es que alguien les asegure contra su propia histeria. Permítanme la metáfora: alguien que ante un acceso de descontrol se imponga con una bofetada. Traducido: Que el BCE, como forma de imponer su autoridad, con una ráfaga de compras de bonos, arruine a los especuladores a la baja, o que, sin explicación y sin justificación reduzca el spread de la deuda griega o de la española respecto de la alemana. Una vez establecido entre los inversores que el BCE posee el control del mercado y va a ejercerlo éste podría anunciar sus objetivos de rentabilidad para los distintos plazos y, sin actuar o con actuaciones leves, alcanzarlos.
3) Los inversores no siempre tienen una sólida formación en macroeconomía pero sí poseen sentido común, se juegan su dinero y consultan Internet. Y saben que la rentabilidad futura, la solvencia y la liquidez de la deuda pública que compran dependen de la salud económica del país que la emite. Con más precisión del déficit o superávit fiscal que pueda esperarse en periodos futuros. Tampoco es muy difícil entender que el superávit se obtiene con una recaudación impositiva alta y con subsidios de desempleo bajos y esto depende de la vitalidad económica, es decir, de la tasa de crecimiento del país. Y que la reducción del déficit que se propone como la medicina salvadora añade contracción a la que ya padecemos. Sres. del gobierno hagan Vds. un esfuerzo. Las cosas son un poquito más complejas que lo que su lógica parece suponer. Quizás resulte contra intuitivo que para tener menos déficit en el futuro es preciso que sea más elevado en el presente. Pero recuerden: Ni fea ni hermosa en el mundo que ves se puede lograr cosa si no es con su revés.
Contado de otra forma: El precio futuro de la deuda pública, criterio guía para los inversores, dependerá de la cantidad de títulos existente y del volumen de ahorro que busca esos títulos. Reducir el gasto publico permite reducir el déficit y el crecimiento de la deuda, pero, al mismo tiempo, se reduce la renta y por tanto el ahorro. Medida por tanto perfectamente inútil para lo que los inversores buscan. Más brevemente: Toda emisión de deuda genera, vía incremento de la renta y del ahorro, su propia demanda.
Nos parece pues qué lo que los mercados quieren es que los gobiernos, en vez de claudicar ante la revelación que nos llega del norte: (prodigalidad –pecado), (austeridad –penitencia), (recuperación –redención), utilicen para entender los problemas presentes y para tomar medidas que los superen una macroeconomía sensata.
4) Si la oferta de deuda genera su propia demanda ¿significa esto que no existe un problema real y que las reacciones de los mercados son puramente emocionales? Lamentablemente no. En la UME la emisión de deuda por países como España es suscrita por ahorradores de otro país (Alemania). Esto significa que para que la deuda sea más que papel, es decir, sea cobrable, es preciso que en un plazo no muy largo se cumplan ciertas condiciones macroeconómicas que hacen posible el pago. Son precisos superávits fiscales y éstos, cuando las empresas y las familias se están desendeudando, sólo pueden obtenerse si el país que emite la deuda (España) logra superávits exteriores, es decir, el país prestamista (Alemania) acepta déficits. Estos exigen una depreciación real del país deudor y una apreciación del acreedor. Como la devaluación no es posible en la UME, sería preciso un periodo en el que la inflación sea en Alemania más elevada que en los países del Sur.
Esto debe suceder en un plazo breve porque, de otra forma, la deuda pública del país deudor habrá crecido tanto que, aún en una situación favorable como la descrita, éste no podrá hacer frente ni al pago de los intereses. Será insolvente. Los mercados empiezan a intuir que estas condiciones macroeconómicas no es fácil que se alcancen. En cuyo caso, el país endeudado nunca devolverá el dinero que se le prestó. La recuperación de la inversión realizada exige contar, entonces, con un inversor sustituto que debe confiar a su vez en encontrar en el futuro otro, y así hasta el infinito. Basta con que uno de los eslabones de la cadena de la confianza se rompa para que los potenciales sustitutos no deseen serlo. Entonces se producirá el “default” y habrá que confiar en que el país sea rescatado, rescate que obviamente debilitará a los rescatadores.
En suma, lo que los mercados empiezan a pedir es un acuerdo para que la apreciación real de la economía alemana frente a las economías del sur empiece a producirse. Sin ese acuerdo, el futuro es obscuro.

